¿Por qué regalamos flores?

¿Por qué regalamos flores?

Porque son bonitas, porque huelen bien, porque ilusionan, porque aportan alegría y color a nuestro día… Hay muchos motivos por los que las flores son un acierto seguro a la hora de regalar y además son ideales para cualquier ocasión. Esta es una de las características más curiosas de las flores. Y es que tanto en momentos de felicidad como de duelo, son el obsequio perfecto.

Pero, ¿sabemos de dónde procede esta costumbre?

Partiendo de la emoción que produce recibir una flor, más que ningún otro objeto material, debemos saber que esta práctica se remonta a muchos cientos de años en el tiempo.

Según hallazgos encontrados, ya en el Paleolítico, se utilizaban flores en rituales funerarios, posiblemente como señal de admiración y respeto hacia la persona fallecida. En la Edad Antigua obsequiar a una persona con un ramo de flores demostraba devoción hacia ella. En otras civilizaciones algunas flores en concreto se relacionaban con las divinidades; así en Egipto, China, Grecia y Roma, las flores eran símbolo de grandeza. En la época Medieval adoptaron, una función más ornamental y práctica: adornar estancias, mejorar el aspecto personal y perfumar. Para las culturas orientales hay una simbología muy marcada alrededor de las flores; cada tipo y color tienen su propio significado y atribución social muy arraigado en la sociedad.

En occidente, ya en la época más reciente, se han consolidado como un elemento romántico. Antiguamente se utilizaban para expresar sentimientos que estaba mal visto demostrar abiertamente; por ejemplo los enamorados se enviaban flores para expresar sus sentimientos en forma de mensajes simbólicos, era la manera más fiel de expresar sus emociones y tenía un gran valor.

Por este motivo, el significado romántico es uno de los más extendidos a la hora de regalar flores, porque además del detalle de las flores en sí, transmiten muchos más sentimientos que no es necesario decir con palabras.

Dependiendo de la cultura y la sociedad, las flores cumplen una u otra función, siempre con connotaciones positivas y respetuosas. Aunque cualquier momento es bueno para regalar flores, el calendario nos indica algunas fechas muy señaladas. El día de la madre, por ejemplo, el Día de Todos los Santos o San Valentín, a la vuelta de la esquina son momentos ideales para regalar ramos. Además, en nuestra ciudad, tenemos la suerte de celebrar el Día del Pilar con una ofrenda de flores que cada año gana más y más adeptos.

Hoy en día, como decíamos al comienzo, regalar flores es un acto muy universal. Para amigos, parejas, familiares… En múltiples situaciones ya que expresan alegría, felicidad, empatía, belleza, admiración, nostalgia, respeto…

Es una tradición arraigada y compartida desde el comienzo de los tiempos, por eso os animamos a mantenerla, ¡os animamos a regalar flores!

 

 

 

 

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