Todos los Santos, flores para los difuntos

Todos los Santos, flores para los difuntos

Gladiolos, crisantemos, claveles, lirios… En pocos días las flores vuelven a protagonizar una de las fechas más señaladas en el calendario y con más tradición en nuestros país. El 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, es el día en que honramos a nuestros seres queridos ya fallecidos ofreciéndoles flores.

Una vez más, queda patente la polivalencia y simbología de las flores en las celebraciones. Y es que tanto para agradecer, felicitar por buenas noticias, para decorar en celebraciones alegres o para dar el pésame y honrar a los muertos, se utilizan flores.

Ya hemos hablado de otras tradiciones relacionadas con las flores. Próximos al 1 de noviembre, no podíamos pasar por alto la costumbre de colocar flores en el cementerio o en lugares conmemorativos de nuestros difuntos.

Según las diferentes culturas, los motivos de realizar esta ofrenda varían ligeramente. Uno de los orígenes data de la antigüedad, cuando los difuntos quedaban expuestos durante varios días con el fin ser velados y rogar por su alma. Las flores servían en este caso para atenuar el olor de los cuerpos que, dadas las técnicas de embalsamamiento rudimentarias de la época, se iban descomponiendo y desprendían un fuerte y desagradable olor. Así, los familiares y amigos que acudían a velar al difunto traían consigo flores con olores frescos e intensos para perfumar el ambiente.

Un objetivo similar tenían los pétalos y flores que se depositaban sobre los difuntos en Israel, Babilonia, Egipto o La India.

Otra explicación habla del culto funerario a través de las flores como símbolo para mantener el recuerdo de los seres queridos que nos dejan, ya que las flores cortadas se marchitan con cierta rapidez y este proceso refleja la trayectoria de la vida. Las flores relacionan la despedida y al mismo tiempo el recuerdo de quienes nos dejan.

En la época victoriana se cubrían las tumbas con brotes y ramitas de plantas caducas para después plantar árboles de hoja perenne que crecieran fuertes y robustos.

Los crisantemos, los gladiolos y los claveles son algunas de las flores más tradicionales a la hora de adornar las tumbas, sin embargo, con el paso del tiempo muchas otras variedades se han abierto paso para dar comienzo al mes de noviembre en honor a nuestros muertos. ¿Por cuáles os decantáis vosotros?

 

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